


Anda a la esquina a ver si llueve. (Un blog con toda clase de yerbas)
Si che, los odio. Los negros de mierda me sacan de quicio. Los que limpian los vidrios, los que hacen changas, los que van en los pobres caballitos. Los aborrezco, por mi habría que matarlos a todos, desde el más chiquito al más grande, porque hay que solucionar el problema de raíz. Unas buenas napalm sobre las villas miseria y chau… no más mugre.
Muchachos… hay que aceptarlo, son sucios, son chorros, son faloperos, son ladrones, son envidiosos y no van a cambiar jamás, por las siguientes simplísimas comparaciones:
En fin… es muuuuucho más fácil ser un negro sucio que un hombre corriente y por esto los detesto, estan pudriendo el país y limitando a la gente, obligándonos a gastar fortunas en seguridad, barrios privados, playas de estacionamiento, rejas, etc. Porque no se puede vivir tranquilo sin que te afanen, te secuestren, y de ronga te metan un corchazo.
Eso si!, quizás tenes suerte y los encanan dos semanas!!! Vamooooo carajo!!!
Lázaro, levántate y anda.
Lázaro se levantó, fue al baño a orinar y se volvió a acostar...
La pregunta es insoportable por el simple hecho de que uno no puede responderla. O bien no se puede decir en que estaba pensando o no estaba pensando en nada, en nada productivo, porque quierase o no, es imposible pensar en nada ¿O no? Piénsenlo.
La mejor táctica entonces es pensar rápidamente algo para decir, para que este tema de los pensamientos no destruyan el amor y/o el sexo o al menos hasta esperar a que llegue el taxi.
En definitiva los hombres nos vemos forzados a hablar, no tenemos otra alternativa. Porque si nosotros les ganamos de mano a ellas y les preguntamos en que están pensando, a diferencia nuestra, ellas SI nos van a saber contestar la pregunta, por el simple hecho de que SIEMPRE están pensando en algo, sea lo que sea, como “¿Apagué la cafetera? Vi el interruptor, pero... ...¿la apagué? No recuerdo. Vi la luz, pero... ¿la apagué?”, otras veces cosas más profundas, pero sin duda si le preguntaramos nos podrían decir en que pensaban, o podrían inventar algo sobre la marcha, porque mienten mucho mejor que nosotros. Las mujeres, como siempre fieles a su estilo, nos siguen cagando, y usando la mejor táctica de todas, juegan de contra. Ya estuvimos presionados para pedirles el MSN, celular, teléfono, para invitarlas a salir, para llevarlas a un lugar copado, para intentar llegar a la última instancia, para tener una performance decente... y ahora resulta que también para hablar después. Asi no va.
De todas formas, uno tiene que tener cuidado con lo que dice. Muchos, a mi entender, aquellos que realmente les falla (o no les anda), lo primero que preguntan es “¿Estuve bien?”. Más allá de que la pregunta está claramente mal enunciada, porque es desconsiderada, ya que estamos dando a entender que solamente nos importa si nosotros “estuvimos bien” y no si ella la pasó bien (¿Que es lo importante?), ademas es una pregunta totalmente pelotuda, porque es imposible de contestar y, si se puede, el 95% de las veces termina deviniendo en la hecatombe (una debacle total....... que buenos tiempos, “Deportes en el recuerdo”), y eso no es recomendable si uno quiere tener una segunda noche lujuriosa. Piensen, chicos, piensen. Si la mujer no la paso bien, ¿Lo va a decir?. Lo dudo. Y si lo hace ¿Creen estar preparados para escuchar que apestaron sin pensar “Yo soy un dios de la cama, soy tan bueno como Nick Marshall cuando podía escuchar los pensamientos de las minas en “Lo que ellas quieren”, lo que pasa es que me juego todo lo que tengo a que está mina es frígida o lesbiana. Callate tortillera, yo estuve bárbaro!”?
Otra cosa que puede preguntar el hombre, una pregunta que me gusta hacer, porque me causa intriga y ademas sirve para afilar la puntería es “¿Por qué me diste bola?”.
Si, lo sé, están pensando que ésta pregunta puede ser incluso más pelotuda que la anterior, pero con ella vamos al inicio de todo, como decía Iván Noble en su primer CD de los Caballeros, vamos al “culo del asunto”, vamos más lejos. Como si fuéramos a cazar y dejamos de preocuparnos por el hecho de que le erramos al venado un par de veces, para empezar a ver como podemos afinar la puntería y en que bosque debemos buscar la presa.
Y ahí fue donde mi teoría empezó a tomar color. Con la respuesta a esa pregunta, a priori bastante pelotuda, que yo obtuve de las mujeres que efectivamente me dieron bola, que se acostaron conmigo. Esas mujeres que no son tantas y, por medio de este espacio, me tomo el atrevimiento de saludar, y porque no, darles las gracias.
Las señoritas, casi todas, me dijeron “Es que vos sos un personaje”.
Ok. Así quedamos. Uno hace deportes al menos 2 o 3 veces por semana, aprende tres fucking idiomas en el colegio, está haciendo una carrera decente, se baña todos los días, sabe cocinar, es romántico cuando la situación lo amerita, etc. No obstante las descaradas salen con uno por el simple hecho de que “es un personaje”.
Deci que yo no me caliento, porque causa stress. Además, no está bueno enojarse cuando uno está en pelotas, a no ser que sea una película u obra de teatro, pero la última vez que participe en una tenia 10 años, y si salía en pelotas al escenario creo que ibamos todos presos. En fin, casi todos los hombres a los que consulte se sentirían ofendidos si le dijeran “sos un personaje”. Es decir, la gran mayoría intenta ser alguien común, nada raro, y ser considerado un personaje va contra los conceptos básicos de la vida de la gran mayoría de la gente
Pero, de todas maneras, como voy a pasar a explicar ahora, me di cuenta de que: “Ser un personaje” no es algo malo, es una excelente táctica, sobretodo con las mujeres.
Pero tengan en cuenta que si uno finalmente se decide por “ser un personaje”, esta será una movida que a la mayoría de las damas no les va a agradar. “Ah pibe, pero vos sos un pelotudo entonces, ni en pedo “soy un personaje” si las minitas no me van a dar ni la hora”. Pero se equivocan. Lean atentamente.
La gran mayoría de las mujeres se inclina por chicos comunes, pero también la mayoría de los chicos son comunes. Entonces, si bien uno puede elegir mujeres de un mercado más amplio, a su vez tiene muchos más hombres “comunes” compitiendo con uno.
Pensemos en cambio en “un personaje”, en “el rasta” por ejemplo. La mayoría de las chicas le tienen rechazo.
Haciendo un pequeño relevamiento entre algunas amigas, junté estas opiniones de algunas: “Es sucio”, “se droga”, “es un vago”, “en el pelo tiene un nido de carpinchos”, “No se baña”. Pero es por todos sabidos que siempre habrá un pequeño porcentaje de chicas, sea cual fuere este número, a las que le guste “el personaje”. Y fijense chicos, si van a bailar, con cuantos rastas se cruzan en la noche? Como mucho uno o dos. No tienen competencia muchachos! Ese porcentaje de chicas a las que le gusta el personaje de “el rasta” será suyo!
Vayan a un boliche, caminen por la calle, cuélguense de una palmera, “el personaje” nunca puede perder, gana seguro. Ojo, no confundan personajes con estereotipos, como “el cheto”, “el villero” o “el punk”, porque ahí la competencia también es jodida. Piensen y elijan el que mejor vaya con ustedes, hay muchos “personajes”: el hippie, el músico bohemio, el surfista en verano, el snowboarder en invierno, el mago, el extranjero, etc.
Y acá nada tiene que ver aquí el dinero, edad o facha. Si bien estas cosas ayudan, aún así, “el personaje” siempre gana.
El que queda solo es el pobre tipo común, que no se fijó en los porcentajes y en las matemáticas, y por querer quedar bien con todas, se queda con ninguna.
“El personaje”, a su vez, tiene otra cosa a su favor y es el factor de oportunidad, como hablé la otra noche con mi gran amigo Juanse. Si la mujer conoce una noche a alguien de las el Congo Belga, ni ahí deja pasar la oportunidad. Como ya dijo el que lo dijo, el tren pasa muchas veces, pero el avión solo una (¿), y no va a dejar pasar esta chance, porque no sabe cuando va a tener la oportunidad de verle la Belga a otro tipo del Congo Belga.
Argentinos normales, rubios o morochos, con jeans, remera y pelo corto hay en todos lados. Todos son buenos muchachos, no lo niego, pero ya cansan. Es como el río que pasa debajo del puente, siempre va a seguir pasando, uno sabe que esta ahí para cuando necesite refrescarse.
En fin, elijan un personaje. Cualquiera. Puede ser el del superdotado, que la tiene gigante, pero puede ser contraproducente si no es verdad. Entonces elijan el otro extremo, “el manicero”.
La gran mayoríade las minussas no querrá saber nada, aunque digan que “El tamaño no importa” no les cree nadie, todos sabemos que sí importa. Pero yo les digo, de todas formas, no subestimen la curiosidad de las minas. Doy por sentado alguna pensará “La tiene MUY chiquita, nunca me moví a alguien así, ¿Qué sentiré? Y… yo me mando y pruebo… a lo sumo no siento nada. Además, pobre, debe estar re traumado ya!”.
Obviamente, el porcentaje que piense así será muy bajo, pero con que haya 2 o 3, y alguna esté buena, listo el pollo, cocinada la gallina. Ustedes van a ser los únicos en todo el boliche que se jacten de ser “el manicero”.
Obviamente, al otro día se va a tener que comer todas las gastadas de sus compañeros de colegio. Pero, aún así, que prefieren ser, ¿El manicero que se volteó una morocha divina o el estudiante normal, con el pene de tamaño standard, que los boludea, pero que le viernes a la noche se queda en casa mirando el porno soft de I-Sat y The Film Channel? ¿Creo que ya eligieron, no? No boludo, el que se queda viendo I-Sat no!!!!!
Concluyendo, entonces, no sean giles, no sean comunes, sean diferentes a todos. Es un consejo de amigo a amigo, como el CD de “Los Leales”. Si les gusta lo prueban, sino, no, total, no tienen nada que perder.
Entonces, desconcertado, Jhonny miró a su alrededor y tremenda fue su sorpresa al ver lo que vio…
En ese lugar forrado de blanco, Jhonny pudo divisar una puerta a lo lejos. Lentamente fue acercándose a la misma y cuando su mano se encontraba a 30 cm de la perilla, algo sorprendente pasó. Un violador cereal bajó en un paracaídas y comenzó a violarse el desayuno de Jhonny.
Enojado, tomó la bazooka que estaba en su bolsillo y le disparó un gomerazo. El violador se disculpó por desobedecer a su conciencia, quien le decía que estaba mal violarse el desayuno de personas desconocidas. Así que comenzaron a hablar hasta que se conocieron y pudo violarse el desayuno de Jhonny, ya que ahora eran conocidos.
Cuando el violador cereal se estaba marchando, a Jhonny le vino, como una estrella fugaz, un recuerdo de su infancia. En él, Jhonny estaba parado bajo un puente y podía observar a un perro montándose fogosamente a otra perra.
No tenía nada que ver con el tema, pero le provocó una excitación tremebunda que le obligó a violarse al violador cereal.
Violado, el violador recapacitó sobre lo mal que hacía sentir a los pobres e indefensos desayunos que violaba. Prometió nunca violarse a otro desayuno en su vida. Y así fue, de ese momento en adelante sólo violaba meriendas. Pero esa es otra historia.
Cuando ahora se disponía a marcharse definitivamente, Jhonny quiso preguntarle al violador la ubicación del lugar en el que se encontraban. El violador, con cara de filósofo le respondió: “A caballo regalado no se le miran los dientes”. ¿Qué tiene que ver? Se preguntarán ustedes. Nada, pero es una frase muy verdadera.
Jhonny quedó solo denuevo en ese lugar mágico. Abrió la puerta secreta y descubrió algo impresionante. Pero no nos quiso decir, así que saltearemos algunas hojas de este libro…
(3 Páginas después)
Así, luego de haber matado a los 500 Harry Potters de la espectacular y única manera que ya he relatado en las páginas anteriores, Jhonny abrió su paracaídas y comenzó a dirigir su caída.
Aterrizó en Birmania, tomó un cafecito y volvió a lanzarse al vacío. Esta vez, utilizando su propulsor cohete. Debido a la gran velocidad a la que llega este artefacto, en menos de 3 minutos se encontraba en el Océano Gártico. Como los gárticos eran personas ignorantes, no sabían que Océano se les llamaba a las aguas. No a la tierra firme. Jhonny no tuvo problemas en aterrizar y comenzar la exploración del lugar.
Se encontró con un gártico (Sus medidas eran aproximadamente de 2 x 4 Mts.) Al ser personas evidentemente más grandes que él, Jhonny equipó su cuchillo mata-gárticos y de un solo golpe en la rodilla, el gigante había sido derrotado. Pero antes de caer, el gigante le proporcionó un golpe seco con su meñique que lo mandó hasta 2 cm de distancia.
Desde ese momento, Jhonny comenzó a ser mucho más cuidadoso con las personas con las que se relacionaba. Pero de todos modos su amistad con el violador cereal no se había debilitado.
A los 4 meses de su estadía en el Océano Gártico, Jhonny despertó horrorizado al ver lo que vió ese día…
¿Te quedaste con la intriga?, ¿Querés saber qué descubrió Jhonny? ¿No estás seguro si sos heterosexual?. Todas estas interrogantes y muchas más serán respondidas con entusiasmo en el capítulo V, el cual, si mi imaginación no vuela demasiado, será el último capítulo de esta trilogía.
Esto es la descripción que acompaña a un posteo de un fotolog, que hice a pedido de una amiga. También hice la foto, que figura en el mismo fotolog, que no la adjunto por motivos aparentemente ocultos. En esta historia el contexto en el que vivo tiene mucho que ver con lo que se cuenta. Así que pido que por favor, no se suiciden si no entienden a lo que me refiero.
Quince años habían pasado, desde la llegada de esa brillante y rubia cabeza tremendamente hiperactiva a esta sociedad. Un día, tomó una hoja y comenzó a hacerle todo tipo de dobleces extraños. Hasta que le pregunté “¿Qué estas haciendo? (o al menos intentando)”. “Un barquito de papel”, me contestó.
Luego de enseñarle propiamente como se debe construír un barquito de papel, Rebeca (Así se llama nuestro personaje), se enfureció con Faska (Gran amigo suyo) por haberle precisado una certera bofetada en su pómulo izquierdo.
Tomó su motocicleta y se marchó rumbo a lo desconocido. Pero, salió tan apurada que se olvidó de su tabla periódica. Así que Faska y Yo, (Que por cierto me llamo Gonzalo) decidimos ir en su búsqueda para devolverle su preciada tabla periódica.
Tratamos de localizarla inútilmente por al menos una semana a través de todos los medios conocidos, pero resultó imposible, así que decidimos tomar el “Barquito Matemático”, (Construído unos días atrás y bautizado así por su misma creadora), nos lanzamos al charco y partimos en su búsqueda. Navegamos por más de tres años, cantando todas las canciones de Barney y los Teletubbies, tratando de buscar alguna pista sobre su paradero. Con Faska al mando y conmigo de pescador de resfríos recorrimos en su totalidad el charco de lluvia, pero luego nos dimos cuenta que ella no se encontraba allí.
Decidimos que ya era hora de volver, nos pedimos una Big Mac en McDonalds, nos pusimos los gorros de piratas malos y volvimos a lanzarnos, pero esta vez, al mar.
Luego de aproximadamente, 3 horas, nos dimos cuenta que esto iba a ser imposible. Y justo cuando estabamos por abandonar nuestra misión y lanzarnos al mar como alimento para los hambrientos y voraces renacuajos, la luz apareció. Un mensaje de texto acababa de llegar a la computadora de a bordo del barco (Era último modelo el barquito).
Era Rebeca! Nos decía que estaba bien y que se encontraba dando vueltas cerca de la Concha de la Lora, que había conocido a un sudafricano muy piola que se encontraba veraneando por el lugar y se estaban por casar. También nos mandaba una foto de ella andando en moto por la Concha de la Lora. Pero lo que no sabía era que el mismo la estaba engañando (Por eso los cuernos). Cosa que provocó su separación y la vuelta de Rebeca a Argentina más adelante.
Pero volviendo a nuestro relato, nos felicitamos el uno al otro y decidimos volver a nuestros respectivos hogares, a esperar que algún día, se separe del sudafricano y vuelva a su tierra natal.
Mientras tanto, guardamos su tabla periódica junto al Barquito Matemático en Gringotts, con los enanitos. (Si no leíste Harry Potter ni te esfuerces en tratar de entender).
Concluída nuestra historia, me despido en nombre de A ver si llueve Company ®.
Obvio que después de haberme matado escribiendo esto, tengo el derecho de hacer un poquito de publicidad.
http://a-ver-si-llueve.blogspot.com/
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http://www.fotolog.com/a_ver_si_llueve Acá mi flog.
Atentamente,
Gonza, creador de A-ver-si-llueve Company ®. Todos los derechos e izquierdos bien puestos.
La concepción de la materia como no otra, sin más que la misma, tomada desde un ángulo en el precepto metafísico puede concluír en la absoluta obnibulación del ente receptor de la encíclica tomada en cuenta desde la eclosión de la misma.
El ente que osa yacer anverso al biombo que cultiva la correspondencia entre un dueto de receptores acierta sedimentado en una albarda, acrecentando su calibre anal con un grado de celeridad cada vez mayor.
"El texto anterior fue extraído de una conversación entre el mismísimo Zeus, y el mueble del living, el cual había sido accidentalmente pateado por Zeus estando éste descalzo en una tarde de un verano saludable envuelto en papel glacé plateado."
Luego andar en zulqui por 16 días y 3 noches, algo maravilloso sucede...
Un enano cae misteriosamente desde el cielo sobre su hombro, y bien despacito le dice: “…” no me acuerdo lo que le dijo, pero lo enojó mucho y Jhonny le pegó una surungundanga en la cola que terminó en la loma de la vuelta.
Así es que, Jhonny está otras 16 noches y 3 días andando en zulqui por la vida hasta que finalmente encuentra lo que podría ser, indicios de una civilización cercana. Entonces las horas se hacen más cortas, los días más entretenidos, el hecho de no haber comido ni bebido absolutamente nada desde hacía 19 días y 19 noches (Viste que bien que sumo) tampoco lo retrasaba. Sólo tenía una idea en mente: Volver a su pueblo natal de la Quiaca. Saludar a la reina y darle de comer un buen pedazo de muslo de peruano a su camello.
Siguió con la esperanza de encontrar una civilización cerca. El rastro que había encontrado era indefectiblemente una prueba suficientemente convincente de que alguna forma de vida cerca debía encontrarse. En realidad estaba en una zona desértica, no había nadie a 500 km a la redonda, su grandioso descubrimiento había sido un preservativo usado que había sido llevado hasta allí gracias a un coyote que, pensando que podría alimentarlo, lo llevó hasta su nido, (Sí, vive arriba de un árbol en una casa hecha de paja). Pero al no poder obtener beneficio alguno del objeto, lo desechó en medio del desierto.
Nuestro protagonista pudo continuar por 72 días más hasta que al fin sintió un poco de hambre y sed. Pero estaba entrenado para poder soportar las necesidades naturales del cuerpo, además, hacía 2 años que no evacuaba una sola gota de orina, un verdadero maestro del aguante urinal. Ni siquiera cuando cagaba se le escapaba una mísera gota. Continuó por el desierto, ya había recorrido 499 km cuando sintió que no daba más. Tuvo que parar, dormirse para siempre, los buitres rondaban por la zona. “Un momento!” Pensó. “Si hay buitres significa que hay mujeres cerca de aquí!”. Entonces, con estos nuevos ánimos renovados, salió a 500 km/segundo (Hubiera sido más fácil si usaba esta velocidad al principio pensarán ustedes, pero no, porque si hubiera usado sus superpoderes, este capítulo hubiera sido muy corto.) En muy poco tiempo llegó a la ciudad de Niponia, Honduras, Jamaica.
Utilizando sus superpoderes de comunicación, trató de hacerse entender que quería volver a su país natal, pero los nipones tenían otro código de comunicación y lo terminaron violando entre 180 jamaiquinos, lo amordazaron y lo subieron a un avión con rumbo a lo desconocido.
Fue así que Jhonny llegó a lo desconocido. Allí se encontró con dos desconocidos que hablaban un idioma desconocido, por lo que Jhonny les habló en otro idioma aún más desconocido y provocó el corto circuito de los desconocidos, lo que hizo que todo lo desconocido estallara en desconocidos pedazos de desconocidas sustancias. Habiendo desaparecido lo desconocido, Jhonny quedó parado en la nada. Pero como era nada no estaba parado, estaba cayendo. Pero como era nada no podía caer, ya que no había nada que lo atrajera al piso, por lo que no caía. No mentira, sí caía.
Aterrizó en un suelo blando y forrado enteramente de blanco “No estaré en el cielo?”, pero enseguida recordó que el año anterior se había embarcado en una misión secreta que consistía en violar la mayor cantidad de sacerdotes posibles, a aquel que violaba más sacerdotes, se le otorgaba un jabón para bañar al gato. Los obispos tenían doble puntaje, y el Papa era así como el boss, por debían violar a todos los sacerdotes antes de enfrentarlo. La misión fue cancelada debido a que el director de la PORONGA (Personas Obscesionadas con Robar Objetos, Nenes, Gauchos y Aborígenes). Quien dejó a la deriva a todos sus miembros y se quedó con el jabón. Ahí se le armó quilombo y los miembros de la PORONGA tomaron el control por las armas, le ataron cada extremidad a un caracol y los obligaron a correr en sentidos contrarios. Obiamente la persona no sufrió, ya que la potencia generada por estos caracoles radioactivos los descuartizó en cuestión de segundos.
Entonces, desconcertado, Jhonny miró a su alrededor y tremenda fue su sorpresa al ver lo que vio…
Ya saldrá una cuarta parte… Seguí leyendonos…
Si, señoras y señores, esta estación fue creada solamente para rompernos las pelotas, y tengo muchas formas de probarlo.
Veamos un día común de invierno, por ejemplo.
Suena la alarma a las 6.30 A.M., que ya de por sí es una tortura. El solo hecho de sacar un brazo para apagar la alarma de debajo de la sabanas y frazadas es una tortura.
Y ni hablemos cuando hay que salir completamente. Apenas salgo ya me agarran escalofríos y lo único que quiero es volver adentro. Aunque yo lo odie tanto, para cierta gente, salir de la cama en invierno es como volver a nacer. Y, aunque suene ilógico, comparto esta idea en un 100%. Sin duda alguna es como nacer de nuevo, uno está dentro de la panza de su madre (la cama), calentito, cómodo, no puede pedir más, y de repente lo sacan de su hábitat natural totalmente en pelotas (algunos duermen así), cagados de frio (¿quien lo duda?) y llorando (yo no llegué a tanto todavía, pero vamos, ¿a quien le gusta salir de la cama para ir al colegio?). Si, salir de la cama en invierno es como volver a nacer, sin duda alguna.
Ahora, cuando finalmente tomamos el valor para hacerlo, vamos rápidamente al baño para darnos una ducha. Ni se te ocurra tocar el piso del baño que está más frío que el pecho de Riquelme. Cómo dijo un compañero, deberían venir alfombrados los baños, aunque esto sería un kilombo. Finalmente, uno se mete en la ducha, prende el agua caliente, y esto es lo único bueno de la mañana, empieza a salir ese vapor hermoso. Uno termina disfrutando la ducha con el agua bien caliente, pero cuando hay que salir... Te secás y te cambiás lo más rápido posible. Encima tenés que abrigarte mucho, pero cuando llegas al subte, o subís al colectivo, que siempre viene hasta las manos, tenés que desvestirte completamente, salvo que disfrutes de un sauna con la ropa puesta. Y no nos olvidemos que al salir a la calle nos volvemos a deprimir porque todavía está todo oscuro, parece de noche. Que lindo sería volver a la camita bien calentita...
Sin dudas, el invierno es una mierda.
Veamos otro ejemplo, venía caminando con un amigo y una amiga en verano y pasa una muy linda chica y mi compañero se da vuelta a mirarla. Mi amiga le dice “la miraste porque es rubia!” y mi amigo le dice “no! La mire porque es mujer!” Que gran verdad. Pero claro, en invierno mirar a las mujeres en la calle tiene menos emoción que mirar una brújula metido en un armario con toda la ropa que se ponen. Gloria al verano!
Además, uno tiene que ir a bailar con buzo y campera, pero nuevamente adentro hace un calor de la puta madre, asi que ahí hay que hacer la decisión de la noche. Pasarse la fiesta entera con los abrigos en la mano, o lo que es peor, atarse el buzo a la cintura que te hace ver más pelotudo que de costumbre, o dejar las cosas en el guardarropas. Por lo general esto es lo que hace todo el mundo, y ahí radica el problema. Después cuando uno se quiere ir tarda 40 minutos haciendo una cola interminable que cada vez se alarga más con la gente que se va colando o con los que justo encontraron un amigo en la fila que les saque su prenda. En fin, el invierno trastoca todo.
¿Ustedes saben para qué se inventó el invierno? Yo creo que lo único que tiene de bueno esta estación son las vacaciones.Si hambre has de tener,
un alfajor te he de vender.